Según investigaciones, los niños en edad preescolar y escolar son candidatos a sufrir numerosos trastornos mentales, por lo general leves, pero que podrían llegar a agravarse si no se tratan a tiempo. No parar quieto un instante, orinarse en la cama, distraerse con el vuelo de una mosca, escribir al revés, sentir miedos y terrores... son problemas a los que muchos niños se enfrentan mientras crecen y no hay por qué asustarse. Pero tampoco conviene despreocuparse, pues en algunos casos puede que nos hallemos ante un trastorno mental necesitado de diagnóstico y tratamiento.

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